El placer de la pesca frente a todas las prohibiciones

No puedo imaginar que mayor placer la tarde de un domingo que sentarse junto al mar y lanzar la caña para esperar con total relajación que los peces piquen. El sonido del mar, el frescor de la tarde, el olor a salitre, las gaviotas pasando sobre nosotros... no íbamos a dejar que todo eso se se fuera al garete simplemente porque estaba prohibido pescar... ¿no?
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y lo que le ha costado encontrar un sitio en que estuviera prohibido?
jordi — 02-05-2006 16:55:55
