La mañana de Reyes
Es significativo cómo van cambiando los tiempos. Recuerdo en mi infancia que la mañana del día 6 de Enero era todo un acontecimiento social. Era el momento en el que todos los niños y niñas sacábamos a la calle los juguetes que nos habían traido los Reyes Magos para enseñárselos a nuestros amigos. Sacábamos todos, hasta los que no son para jugar en la calle, y al final acabábamos jugando todos con los juguetes de otros niños. Era un día muy especial, y siempre te fastidiaba que ya se hubiesen casi acabado las vacaciones porque te apetecía que ese día se repitiese una y otra vez.
Ahora todo ha cambiado. Cuando los Reyes dejaron en casa la bicicleta que se había pedido mi niño de casi tres años y vi su cara de ilusión y alegría, recordé ese momento de la infancia, y enseguida pensé que al bajar con él a la calle para jugar con la bici tendría mi hijo ocasión de vivir esas mañanas que yo recordaba. Nada más lejos de la realidad. Cuando llegamos al parque cercano a casa no había ningún niño. Al principio pensé que habíamos llegado muy pronto, pero cuando fue pasando el tiempo y no llegaba nadie, me di cuenta de que, efectivamente, las cosas habían cambiado.
Supongo que los juguetes que ahora se regalan, en su mayoría no son para irse a la calle con ellos, sino que casi todos son para enchufarlos en casa. Miraba una y otra vez a la calle vacía y no podía evitar pensar en la cantidad tan grande de niños que habría en sus casas jugando con consolas, ordenadores, escalextrics, etc.
Ahora lo que se lleva es ir a jugar a la consola a casa del amiguete, y no al parque a jugar con los demás niños. La cosa va a ir a mayores, ya que con las nuevas consolas que permiten jugar con más gente en red, seguramente ya ni hará falta ir a casa de los amigos.
Todos metidos en casa y enchufados a la pantalla de la tele o del ordenador. No sé si será mejor o peor, pero yo echo de menos esas mañanas de Reyes
